Malpensante


09/08/2021

Johan Sebastián Quintero


“El hombre no conoce sus límites ni susposibilidades, ni siquiera conoce hastaqué punto no se conoce”.Piotr Demiánovich Ouspensky


“Y ahí está la vida, para vagar por la tierra”*... Esta frase, rapeada por Noiseferatu es la clara definición de lo que hemos convertido nuestro vivir. Hoy día, nosotros como seres no somos capaces de enfrentar ese “problema del hombre” que estudia la antropología filosófica. No se buscan significaciones que conozcan y construyan al ser, no hay una visión del “Yo” y del “Otro”. Nos conformamos simplemente con un “andar sin rumbo, hasta que pase algo que quite el absurdo”**.

Esto lo digo porque el hombre en todas las dimensiones de su existir, no toma la iniciativa de definir sus formas de vivir fuera de lo establecido. En una sociedad tan definida, todo lo concerniente al actuar del humano está estipulado, el carácter único y distinto del ser en su colectividad es inexistente. Se acepta todo esto sin reproche alguno, en un acto de sumisión inaudito, el ser permite que se moldee su existir a unas formas y ni es consciente de esto. 

La vida del que nace se condiciona desde muy temprana edad, se le somete a una educación en su infancia, en la adultez le es menester trabajar para no aguantar hambre y ya en la vejez se busca pasar los últimos años tratando de vivir tranquilo, así se definió el existir de todos (o de la gran mayoría). Aparte, hemos adoptado las mismas formas de expresión: la alegría, la tristeza, el enojo y los demás sentires, se demuestran de la misma manera en todos. Incluso, las formas del amor (tan únicas por su carácter innato en el ser) se han moldeado para que se evidencien de manera idéntica.

En una realidad en la que todo está definido y normalizado, se pierden características invaluables que ayudan al ser a tener un paso por la vida un poco digno, me refiero, a que en esa configuración de sentido que todos tenemos (si es que usted lector la tiene), los detalles que ayuda al ser a convencerse de que se está teniendo un vivir significativo son escasos.

Jean Paul Sartre nos da esperanza cuando afirma que: “El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia”. Siguiendo estas palabras, el ser puede moldearse a sí mismo en todas sus formas, a partir del simple impulso de querer existir.

Pero esto no sucede, la condición general del humano se ha fijado para que el hombre quede en un escenario en donde se convierte en uno más, que hace parte de un vulgo multitudinario en el que se pueden tomar dos caminos: se actúa y piensa igual que la mayoría o se es distinto sin encontrar aprobación, viviendo a la sombra de los demás. Ambos caminos son la condena a una vida insustancial y efímera. A partir de algo muy parecido a lo anterior, Alan González llega a la conclusión que “Urge entonces una filosofía que explore el “ser” y los motivos que elige para no interrumpir su accionar, urgen “significados” para la vida humana fuera de la exactitud de la máquina, de la puntualidad del reloj, de la historia que parece rebasar los destinos humanos”.

Teniendo esto muy claro, hay una característica —de las que le hable antes— que podemos tener los seres para intentar cambiar el sombrío panorama en el que estamos. H.P. Lovecraftla sabe definir de manera excepcional cuando le escribe a su amigo Maurice Moe lo siguiente: “Olvidas un impulso humano que, a pesar de estar restringido a un número relativamente pequeño de hombres, en el transcurso de la historia ha demostrado ser tan real y vital como el hambre, y tan poderoso como la sed o la codicia. No necesito decir que me refiero a un atributo sencillo, pero sí al más noble de nuestra especie: el ansia aguda, persistente e insaciable de conocer”.

Esa “ansia” de la que nos habla Lovecraft es lo que configura al mal pensante, que es ese impulso de conocerse a sí mismo para conocer a el entorno en su magnificencia. Es la generación de interrogantes que buscan resolver conceptos tan ambiguos como el significado de la vida. Es esa curiosidad hacia todo, que logra configurar un sentido. Es esa inquietud existencial, que hace cuestionar la vida. Es esa hambre de sabiduría que desafía los límites delo humano. Es ese pensamiento que logra sacar al ser de la rutina, de lo monótono y común.

Noiseferatu cuando rapea “Malpensante, preguntando ¿Para qué?”*** nos dice lo simple que es adoptar esta forma de pensar, no es necesario ser un iluminado o un prodigio, simplemente con hacer un interrogante, solo con el acto de cuestionar cualquier cosa se está siendo un malpensante. Lo importante es la interpelación (reitero de cualquier cosa), no tiene que ser meramente académica, también cuestionar lo que somos es muy relevante (¿Soy feliz con lo que estoy haciendo?).

A pesar de que Aristóteles afirma “Todos los hombres desean, por naturaleza, saber”, Lovecraft mucho tiempo después lo contradice cuando menciona que este deseo está “restringido a un número relativamente pequeño de hombres”. En este contraste, estoy de acuerdo con el estadounidense, cuando se exalta algo que debería ser común, es porque ese deseo es reducido a unos pocos. A las personas que logran establecer un nuevo conocimiento se les han denominado “grandes pensadores”, como sí muy pocos tuvieran la capacidad de pensar.

Immanuel Kant encuentra un punto medio cuando por allá en la ilustración nos proclama“¡sapere aude!” (atrévete a pensar). El filósofo prusiano desvía la discusión no a una cuestión de intereses sino que más bien promulga que nosotros, como seres pensantes, debemos salir de la “minoría de edad” que es “la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro”.

Aunque una proposición parecida fue hecha, mucho antes que Kant, y de una forma más personal en Discurso del método (1637). Rene Descartes mientras propone el racionalismo, nos proclama una frase muy conocida hasta hoy día: “Cogito ergo sum” (Pienso, luego existo), surge en el intento del autor de “construir nuevos entendimientos y fijar las bases del conocimiento filosófico para dejar atrás las viejas ideas sustentadas en la tradición o en la experiencia” esto lo dice Marián Ortiz cuando se refiere a esta proclamación. Descartes parte de una certeza, esta es que si estoy dudando, estoy pensando y si pienso existo. Es decir, él ha podido dudar de todo, no duda de que piensa, por tanto, al pensar existe.

Sin importar la formulación, individual (Lovecraft, Descartes) o colectiva (Aristoteles, Kant),este tema no es nuevo en la humanidad, desde sus inicios, el hombre ha tratado acerca de esa “ansia” de conocer, nos hemos embarcado a solucionar inquietudes existenciales desde siempre y eso nos tiene en el escenario en que estamos hoy. Si la “realidad es simulada, la humanidad una cosecha”****, hagamos que desde el pensar no lo sea para nosotros. 

Por todo esto la conformación del malpensante es muy importante, como seres debemos tenerla capacidad de definir todo lo concerniente a nosotros, somos en nuestra individualidad lo que establecemos. Es relevante que no se pierda la autenticidad, de pronto usted lector no quiere ser un “gran pensador”, pero por lo menos tenga claridad en sus formas de llevar la vida.

El malpensante es la reformulación de lo que nos han llevado a ser, personas que se dejan guiar bajo unas normas, leyes e ideologías. El carácter del distinto es juzgado, me surge la pregunta ¿para qué ser todos de la misma forma? A pesar de que anhelo equidad en la humanidad, me reniego a que todos seamos iguales.

También ser un malpensante puede servir para la configuración de sentido, esto partiendo dela pregunta ¿Para qué estoy viviendo? Con esta forma de pensar, se está viviendo para cuestionar todo, desde lo interno (mi “Yo” y lo que soy) hasta lo externo en su magnificencia(mi entorno, el cosmos y lo inentendible). Por último es una invitación, usted lector quiere ser uno más o pretende formular la existencia a sus formas. Podemos ser lo que nos ordenan…no, mejor seamos lo que queramos ser.




Bibliografía:
* Entropía - Noiseferatu (Funkferatu)
**Crescendo - Noiseferatu (Infrasonoro)
*** Entropía - Noiseferatu (Funkferatu)
**** Agzt Szs - Noiseferatu (Noiseferatu)


González, A. G. (2019, 26 febrero). LA FASCINACIÓN POR LA MUERTE. La Cola de Rata. https://www.lacoladerata.co/cultura/la-fascinacion-por-la-muerte/

Firmiano, D. F. (2020, 26 junio). CARTA CONTRA LA RELIGIÓN, DE H.P. LOVECRAFT. LaCola de Rata. https://www.lacoladerata.co/cultura/carta-contra-la-religion-de-h-p-lovecraft-traduccion/

Sartre, J. P. (1945). El existencialismo es un humanismo. Revista Santander, Edición 13,244–261. https://revistas.uis.edu.co/index.php/revistasantander/article/view/8940/8819

Rojas, M. R. (2011). Constitución epistemológica del cogito cartesiano. Andamios, 8(16).http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632011000200014

Ortiz, M. (2020, 19 junio). Pienso, luego existo: significado, origen y explicación de la frase.Cultura Genial. https://www.culturagenial.com/es/pienso-luego-existo/

KANT, Emmanuel. (2009). Filosofía de la Historia, Madrid, Fondo de Cultura Económica,2000, 25-37. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3171408.pdf

Gevaert, J. G. (2003). EL PROBLEMA DEL HOMBRE. Ediciones Sígueme. http://www.sigueme.es/docs/libros/el-problema-del-hombre.-introduccion-a-la-antropologia-filosofica.pdf

Berg, E. V. D. (2017b, mayo 18). El sentido de la vida existe y no tiene nada que ver con lacharlatanerí­a. El País. https://elpais.com/elpais/2017/05/11/buenavida/1494509669_387977.html

 

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