LEGÍTIMA RESISTENCIA


14/06/2021

Por: Angel Suesca


Un grito se ha tomado las calles de toda Colombia y ha estado presente en cada manifestación del paro nacional:¡Resistencia! Esta sencilla palabra representa la fuerza, la valentía, la unión de todas y todos aquellos que aún hoy (después de 40 días de paro) se encuentran en las calles. Por ello, era inevitable el surgimiento de un espacio totalmente dedicado a la lucha colectiva en el sur de la capital, creado por la comunidad como un lugar en donde la cultura, la política, el arte y las diferentes ideas se encontrarán para hacerle frente a la crisis nacional, me refiero al Portal de la Resistencia, antiguo Portal Américas.

Bogotá fue testigo de cómo un lugar destinado al transporte, se convirtió en la base de una transformación comunitaria. La zona en la que convergen habitantes de los sectores de Bosa, Kennedy y sus alrededores, se vio rápidamente transformada en un lugar del pueblo y para el pueblo. Sin embargo, no todo es perfecto y es momento de replantearse cuál ha sido la metamorfosis de dicho espacio tomando como partida sus impactos en la comunidad. Actualmente, cuando ya ha pasado más de un mes desde su resignificación, es imposible ignorar que se ha empezado a formar en el portal un lugar de consumo libre de todo tipo de sustancias, no siendo un acto de apoyo a la legalización, sino transformándose en una zona de expendio de drogas sin ninguna reserva. Valiéndose del rechazo común hacia las instituciones públicas, muchos han encontrado en el espacio la oportunidad perfecta para la distribución, venta y consumo de sustancias. El principal problema de esto es que, además de apoyar el micro tráfico, deslegitima la protesta social de forma contundente y no solo ante las instituciones sino ante la misma comunidad.

Durante el día los jóvenes, docentes, músicos, artistas y defensores de DDHH se encuentran en el Portal Resistencia para construir comunidad participando de un paro nacional que exige derechos básicos que nos han negado durante décadas, pero al llegar la tarde y caer la noche, se empieza a convertir en una zona de expendio libre de drogas. Lo más preocupante de la situación es que, en esa misma franja horaria, gran cantidad de personas se moviliza de regreso a casa y en lugar de encontrarse con un ambiente agradable de arte y lucha comunitaria (como ocurría en las primeras semanas desde que se inició la resistencia) se encuentran con un espacio que para ellos es incómodo e inaceptable. Esto no sólo desprestigia a las personas que contribuyen diariamente al espacio y le da ‘motivos’ a la fuerza pública para intervenir, sino que hace que el paro y la lucha en general pierda legitimidad ante las personas que de verdad importan: Madres, padres, vecinos y trabajadores. A esto hay que agregarle los enfrentamientos nocturnos entre el esmad y los jóvenes de primera línea quienes realmente resisten (En toda la expresión de la palabra) y cuya lucha se ve empañada por la mala imagen creada por terceros. Es por ello que día tras día, personas que incluso apoyaban el paro desde un principio, se muestran más reacios a que el espacio creado en el portal continué.

Es válido aclarar que esto es solo una pequeña grieta en un movimiento masivo y que no representa el actuar de la mayoría, quienes asisten al espacio realmente a construir y resistir. Pero en este momento histórico en donde un paro de más de un mes sigue congregando manifestaciones masivas, es importante que nos encontremos y corrijamos todas aquellas acciones que pueden hacer que dichos espacios comunes y humanitarios pierdan legitimidad.

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