La bandera de Colombia: Solo arriba con títulos o en tarimas.


23/07/2021

Santiago Correa


La situación política-social actual que vive el país ha dejado varias conclusiones a la luz: El Estado se convierte en un bunker inquebrantable a la hora de resarcir sus errores y volverse contra el pueblo; el aguante del colombiano atraviesa la muerte misma y, claramente, que todo “es culpa de Petro”. Sin embargo, durante los primeros días de la tensión social, se dió una disputa dentro de las redes sociales, donde la nación colombiana anhelaba, detrás de la pantalla, el pronunciamiento de los mayores exponentes colombianos a nivel internacional, mientras estos, ingenuos, posteaban una foto pidiéndole a Dios el cubrimiento de su sagrado manto para el siguiente partido, o lanzaban la portada de su nuevo álbum. 

El colombiano indignado, los tildó de indiferentes, cargando contra sus ideologías y, además, promoviendo el cese del apoyo a los que en su momento fueron sus ídolos, como la Selección Colombia o los distintos cantautores reconocidos mundialmente. En este punto ¿Qué responsabilidad tienen las figuras públicas ante la situación nacional? ¿Qué importancia tiene una publicación en facebook de un humano inmortalizado por un ciudadano con la camiseta de la selección?

A vísperas del inicio de la Copa América, Colombia empezaba a mostrar dificultades para su realización, desde las cuestiones con el Covid-19 hasta lo más notable, los agravantes del paro nacional. La situación que  azota al país, se escuchaba por encima de las narraciones de Diego Latorre, que gritaba gol del River mientras, afuera del Metropolitano, se escuchaban estallidos provenientes de los enfrentamientos entre los ciudadanos y el ESMAD.  Con dicho suceso, todos esperaban las reacciones de algún miembro de la selección: Un Falcao siendo contundente tanto en el área como con el gobierno; un James preciso con las palabras como con el balón; un Cuadrado que dejara al pueblo sin palabras como deja sin cadera a los defensas o un Ospina que sacará a la luz su apoyo al paro como saca las más difíciles del ángulo. Sin embargo, ningún miembro del seleccionado se pronunció (James y Falcao se limitaron a decir que estaban tristes, mientras Cuadrado sacaba un libro).

Para sorpresa de los colombianos, el único con la valentía suficiente para pronunciarse fue un charrúa: Edinson Cavani. El actualmente jugador de los diablos rojos lanzó una dura crítica contra los organizadores del torneo por medio del portal “2 de punta”. El uruguayo habló de la poca participación que tienen los futbolistas en la elaboración de los torneos, y se mostró en total desacuerdo con la Conmebol y la Copa América, dejando declaraciones como: “¿Qué somos nosotros? Somos macacos que tenemos que entender que hay que seguir las órdenes, y creo que las situaciones no están como para tranquilamente decir que esto se va a hacer y ya”.

En el ámbito futbolístico, Cavani fue de los pocos que se pronunció al respecto, tanto por Covid como por la situación en Colombia. Lo mismo en la música: Mientras Mon Laferte fomentaba en Twitter a seguir de cerca la horrible situación del país, o mientras Justin Bieber posteaba una historia de Instagram pidiendo oración por el país cafetero y su gente; J Balvin ponía un estado preguntando ¿Qué más pues?, y Juanes se enfocaba más en parecerse al mismísimo hijo de Dios que en voltear a mirar a su patria.

He ahí la clave: Patria. ¿Acaso solo nos acordamos de la tierra cuando suena el himno en el Maracaná?, ¿Ama la tierra en que naciste, más no la mires cuando sangra? Cabe aclarar que ningún ciudadano le pidió jamás a la selección o a los representantes a nivel internacional que llegaran en un helicóptero a parar las balas y levantar una revolución histórica, no obstante, su pronunciamiento en las redes es útil como método de esparcimiento.

Ante una era dominada por las redes, y con la gran influencia que puede llegar a tener una figura pública, el respaldo contundente a la causa ciudadana dentro del paro nacional por parte de los “representantes de la patria” derivaría en una especie de virus mediático, permitiendo que la situación se tome con la seriedad que la misma requiere y las acciones que, a día de hoy no se han llevado a cabo, se dictaran de una manera contundente. No es lo mismo el pronunciamiento de un país herido sumado a los pocos que lo ven por fuera, que una insistencia mundial por solventar la desigualdad en un territorio donde reina la tiranía. Para que lo entienda el seleccionado nacional: No es lo mismo presionar de a uno que presionar en bloque.

A día de hoy, el paro perdió impulso. Los ciudadanos colombianos esperaban un apoyo recíproco, que se pusieran la 10, que cantaran las arengas como cantan los coros; y solo recibieron unas pocas palabras de ánimo y de “¡basta ya!”, más por lástima que por un sentir natural. Nos censuraron y, desde entonces, se han dedicado a desaparecernos y a matarnos. ¿Y saben de qué se sabe más? De la participación de J Balvin en múltiples colaboraciones, o de la obtención del tercer lugar en la galardonada Copa América de la mano de Luis Diaz. La pertenencia por la patria solo sale cuando les preguntan en qué país nacieron. “Y, nadie es perfecto…” dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano en una entrevista a la revista “El gráfico” en 1995, entre risas, hablando del fútbol, deporte que tanto amó. Yo cierro con esa frase, hablando del país que tanto amo, más que entre risas, entre frustraciones efímeras.

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