26/12/2021

Tatiana Tolosa 


En las noches frías de Bogotá caminan sin rumbo por las calles, se acuestan en cualquier esquina o en la puerta de alguna casa, solos, con dolor de las heridas que aún no han sanado y aguantando hambre.  Perros y gatos callejeros deambulan buscando refugio, algunas personas se compadecen y les llevan algo de comer o los acarician mostrando un gesto de afecto, mientras que otras, se retiran con cara de disgusto o les tiran agua para que se alejen o los golpean. ¿Con qué derecho son capaces de maltratar?, estos animales son seres vivientes que sienten y sufren, lo más triste es que muchos de ellos han tenido un hogar y luego  son abandonados. Esta es una muestra de que algunos seres humanos también son una especie insensible, irresponsable y cruel.  

Muchos de estos animales tienen en su piel las marcas de las atrocidades que los humanos han hecho, ocasionándoles un trauma psicológico y en el peor de los casos la muerte. Mientras usted lee estas líneas un señor que maneja su carro acaba de atropellar a un Chihuahua, una señora envenena el gato del vecino porque no aguantaba los maullidos nocturnos o un padre de familia que está pasando por un proceso de separación con su esposa y  al mismo tiempo queda desempleado, golpea a su perro de raza Collie hasta dejarlo casi muerto, solo por desahogar su frustración y enojo, ¿estas acciones acaso son razonables?, sin embargo, estas noticias se escuchan a diario. 

El maltrato no solo son golpes sino también el abandono, según la fundación Día de los Animales Callejeros existen 600 millones de perros y gatos abandonados en todo el mundo, es evidente que Colombia no es la excepción y esta problemática va en aumento, se estima que en el país cerca de un millón de animales son abandonados y la mayoría de ellos han sido maltratados.  ¿Cuál es la razón del abandono?, la irresponsabilidad al momento de tener una mascota. 

Es natural la emoción cuando se espera o se quiere tener en el hogar al mejor amigo, fiel y cariñoso que alegra los días con su presencia, pero pocas veces se piensa el presupuesto que este compañero aumenta en el hogar, además de la disposición de tiempo para jugar, sacarlo a pasear en el caso de los perros  o limpiar la arena en el caso de los gatos, entre otros cuidados. Si no se tiene en cuenta estos factores es mejor desistir o abstenerse de traer un nuevo integrante en la familia. Una mascota no es un juguete que se puede romper, olvidar o comprar. Son seres vivos que necesitan cuidados y atención, son un miembro más de la familia. Ellos sienten el trato que reciben de sus dueños como rechazo, miedo y rabia.

En Colombia existen leyes que castigan el maltrato animal, como la ley 84 de 1989, en ella el artículo 4 hace referencia a que: “toda persona está obligada a respetar y abstenerse de causar daño o lesión a cualquier animal”. Así mismo el artículo 6 menciona: “el que cause daño a un animal o realice cualquiera de las conductas consideradas como crueles para con los mismos por esta Ley, será sancionado con la pena prevista para cada caso”. Lastimosamente aun cuando se denuncian estos casos quedan impunes por distintas razones como la negligencia en el sistema jurídico. Sin embargo, no hay peor acción que la indiferencia, siempre se puede ayudar, el hacer algo para cambiar y salvar la vida de estos animales, porque ellos también merecen una oportunidad de tener una familia.    

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