El otro lado de la guerra


21/07/2021

Valentina Mejía


Tras 50 años de conflicto armado colombiano, se reportaron más de 2000 víctimas reconocidas como gays, lesbianas, transexuales y/o bisexuales. Hoy sabemos que no se puede construir un relato de la guerra sin escuchar todas las voces.

Las personas pertenecientes a los sectores LGBT, han luchado por el reconocimiento de sus derechos desde hace más de 50 años. Sin embargo, aún existen prácticas que pretenden marginar a esta población y constantemente se enfrentan a burlas, detenciones arbitrarias, torturas físicas y psicólogas, tratos indignos; incluso la muerte.

En el marco de un conflicto armado, estos patrones de violencia se magnifican y la población LGBT se ve sometida a continuas agresiones que buscan subordinar y eliminar sus cuerpos convirtiéndolos en blancos de guerra (Colombia Diversa, 2012, p. 10). Por tal motivo, resulta necesario interceptar estos dos ángulos de investigación -el conflicto armado y la diversidad sexual- con el fin de ser más rigurosos en el análisis de la guerra y las víctimas que dejó.

El panorama en el conflicto armado interno colombiano no varía, la población LGBT ha sufrido profundos daños causados por la violencia que se produce en el país. Durante 50 años fueron percibidos como un grupo inferior y aberrante, puesto que en un contexto donde las armas y la guerra representan masculinidad, las personas LGBT se encuentran en escenarios transgresores que se oponen a las lógicas heteronormativas, por tanto sufren una violencia particularmente estigmatizante (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, 2015).

La población LGBT se vio envuelta en múltiples matanzas a manos de grupos armados que buscaban realizar limpiezas sociales a miembros de la comunidad. No solo eso, los combatientes hacían públicas sus amenazas de muertes a estas minorías, era implícito lo que para ellos representaban los gays: lo malo, lo perverso, lo indeseable. No hubo otra opción que esconder su verdadera identidad de género u orientación sexual, autoreconocerse como gay era prácticamente un suicidio. Sin mencionar las violaciones en masa a mujeres -en ocasiones lesbianas-, que más bien fueron usadas como botines de guerra para reafirmar el poder de los patriarcas en los territorios, además de las desapariciones forzosas a la población trans; donde los sobrevivientes desarrollaron daños colaterales severos tanto físicos como psicológicos (Giraldo, 2018). La violación de derechos fue sistemática, nada era suficiente.

En el informe “¿Quién nos va a contar?” realizado por Colombia Diversa (2020), un hombre gay cuenta que tras negarse a tener relaciones sexuales con actores armados, ellos le decían: “Vos sos gay, esto es para que te vuelvas hombre o te matamos aquí”. Por otro lado Jenn, una mujer trans del Meta, asegura que no se podía ser trans en el pueblo, en sus palabras “Si las personas se mostraban como eran, se volvían visibles, las FARC-EP les daba un plazo máximo de 24 horas para irse de allí”, Margarita, una mujer trans del Tumaco cuando que “Llegaron los otros y fueron comenzando. Uno fue a la boca, el otro me daba cachetadas, otro me golpeaba con el huevo en la cara, otro me daba nalgazos. Una cosa muy fea”.

Atacar la diferencia sexual fue muy útil en el conflicto armado, les permitió legitimar el control social que tenían en el territorio, obligaron a hombres gays y personas trans a ejercer trabajos feminizados, usaron sus cuerpos para traficar drogas ilícitas (Colombia Diversa, 2020), además como creían que era de obligatorio cumplimiento la heteronormatividad, aprovecharon el rechazo de los ciudadanos hacia la población LGBT para imponer órdenes morales.

En aras de reparar a las víctimas, se consolidó una agenda con perspectiva de género que tiene como fin garantizar la participación de las víctimas LGBT en el proceso de esclarecer lo que les ha ocurrido en el conflicto armado y reconocer su aporte a la construcción de la paz (Comisión de la Verdad, 2020), de este modo se incentivaron políticas avaladas por la Constitución Política que tienen como propósito promover la diversidad y se conformaron organizaciones encargadas de visibilizar y proteger los derechos de las personas LGBT.

Sin embargo, a pesar de que el Estado Colombiano reconoce a la comunidad LGBT como víctima del conflicto armado, la justicia ha sido un escenario discriminatorio para esta población. No existe una persecución legal rigurosa por la exclusión jurídica, histórica y social a estos sectores, en muchas ocasiones las autoridades olvidan tratar los casos con enfoque de género e incurren en la revictimización, por lo anterior las víctimas prefieren no denunciar (Martínez, Sánchez, Ibarra, 2021). Además, los líderes de la Mesa LGBT han sido amenazados y víctimas de atentados, a pesar de que las entidades estatales deben garantizar su protección, seguridad y derecho a la vida.

En conclusión, el género y la sexualidad son elementos claves para la construcción de políticas que busquen la reparación integral de las víctimas, es necesario construir estrategias de abordaje que permitan apoyar con mayor vehemencia a los damnificados con una orientación sexual o identidad de género no hegemónica. El resultado de mantener imaginarios sociales avalados por el prejuicio es el exilio de aquellos que son diferentes, aun hoy la población LGBT continúa luchando por el derecho a ser y amar libremente sin que eso suponga poner sus cuerpos para la guerra.

 


Foto por: Martín Galindo (@Citizenh0)


Referencias bibliográficas:
Martinez, G., Sanchez, R., y Ibarra, A. (2021).Violaciones graves a derechos humanos de comunidades LGBT en el conflicto armado interno colombiano como crimen de lesa humanidad. Estudios Políticos, (60), 179-202. Recuperado de:  https://doi.org/10.17533/udea.espo.n60a08

Maya, L. (2016). La otra cara de la exclusión: las víctimas LGBT del conflicto armado colombiano (Tesis doctoral, Universidad del Rosario). Recuperado de: https://repository.urosario.edu.co/handle/10336/12911#:~:text=El%20conflicto%20armado%20colombiano%20ha,reparaci%C3%B3n%20integral%20y%20a%20la%20judicializaci%C3%B3n

Giraldo, S. (2018). Diversidad sexual y de género en el marco del conflicto armado en Colombia. Algunas reflexiones para su estudio. Revista eleuthera, 19, 115-133. Recuperado de: http://eleuthera.ucaldas.edu.co/downloads/Eleuthera19_7.pdfDiversa, C. (2014). Cuando el prejuicio mata. Informe de derechos humanos de lesbianas, gay, bisexuales y personas trans en Colombia 2012. Bogotá: usaid-Diakonia-Astrea. Recuperado de: https://colombiadiversa.org/c-diversa/wp-content/uploads/2021/01/Cuando-el-prejuicio-mata_colombia-diversa-informe-dh-2012.pdf

Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2015). Violencia contra personas LGBT. Recuperado de: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/Publicaciones/2015/10247.pdf

Comisión de la Verdad. (2020). Por una verdad diversa en el exilio: voces de personas LGBT víctimas del conflicto armado. Recuperado de:https://comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/por-una-verdad-diversa-en-el-exilio-voces-de-lesbianas-gais-y-personas-transgenero Diversa, C. (2020). ¿Quién nos va a contar?. Informe para la comisión de la verdad. Bogotá. Recuperado de: https://colombiadiversa.org/c-diversa/wp-content/uploads/2021/01/quien-nos-va-a-contar_informe-para-la-CEV_victimas_lgbt_conflicto_armado_documento.pdf

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.