Cinco Siglos Resistiendo


El 15 de septiembre pasado, Colombia se encontró dividida (como es costumbre), frente a la reciente caída de la estatua de Sebastián de Belalcázar en Popayán, a los misak que la derribaron o los ovacionaron en redes o no los bajaron de salvajes, el gobierno local de Popayán no demoró en ofrecer una recompensa de hasta cinco millones para quien colaborará en la captura de los responsables. Esta posición confrontacional de las autoridades estatales frente a las reivindicaciones históricas de los pueblos originarios, ha llevado a la más lógica de las reacciones, una minga nacional en defensa de la vida, la paz y el territorio.     

Da la casualidad, que para el día 12 de octubre mientras los indígenas, afros, campesinos y demás sectores populares luchan en las carreteras del país por una vida mejor, aquellos que ponen las estatuas, declaran la guerra y escriben la historia van a estar celebrando los 528 años del arribo de las tres carabelas a este continente. Esto habla un poco de cómo la memoria se ha convertido (Tal vez siempre lo ha sido) en un escenario de conflicto. A los pueblos que se encontraban en Abya Yala (tierra florecida “América”) antes de la llegada de los europeos, se les ha intentado arrebatar hasta la memoria, se les ha negado la organización, la lengua, la espiritualidad, la tierra, la humanidad y en esencia la existencia, han tratado de borrarlos de la historia durante cinco siglos, porque bajo la lógica de su desaparición, los vastos bosques, praderas y montañas de Abya Yala serían territorios baldíos, aptos para ser reclamados por los grandes oligarcas de occidente y su civilización.
Desafortunadamente para los grandes terratenientes colombianos y para todos sus iguales, a lo largo y ancho del continente, los pueblos indígenas se han resistido a la desaparición, y en donde antes agachaban la cabeza y guardaban silencio hoy luchan. desde Wallmapu (territorio Mapuche) hasta Alaxsxaq (Alaska) los pueblos se levantan exigiendo lo que por derecho natural han heredado, el derecho a vivir y existir bajo este cielo de mil colores y por el aliento de quienes vinieron antes que ellos reclaman la tierra, no como una propiedad sino como quien reclama la posibilidad de ver a su madre.
De esta forma, los pueblos indígenas conmemoran cinco siglos resistiendo, cinco siglos de coraje, de mantener siempre la esencia, y como profetizó ante el verdugo Túpac Amaru, heredero de los incas y líder de la rebelión indígena más grande de la historia; “volveré y seré millones”, Pay Pay.

Samuel Agudelo Huertas.

Imagen Tomada de: http://somosunaamerica.org/

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