Barras bravas: La sombra del buen hincha


26/09/2021

Santiago Andrés Correa 


El fútbol ha de ser considerado uno de los mayores espectáculos en el mundo, siendo el deporte que se lleva todas las tapas de los diarios. Sumado a esto, la pasión inmersa en el hincha cuando de fútbol se trata es un palo con doble rasero: Por un lado, se resalta una vuvuzela, que deriva de la vida que le inyecta el hincha al fútbol y por el otro, destaca un cuchillo afilado, que reside en la transformación de las habituales rivalidades en campos de guerra. 

A pesar de que el fenómeno de las barras recorre el mundo, las pertenecientes al país cafetero parecen haber olvidado su propósito. Entre el año 2008 y 2021, se confirmaron más de 150 muertes por incidentes entre hinchas, manchando de sangre a la pecosa. El miembro de la barra brava se toma demasiado en serio la metáfora dictada en el campo de juego: “Hay que hacerse matar por la camiseta”. El hecho de que una persona lleve una camiseta del equipo rival siempre será motivo de discordia, aún más cuando la belleza artística del hincha a la hora de crear cánticos para alentar, se transforma en auténticas declaraciones de guerra por parte de las barras bravas. Un  ejemplo de esto, es la arenga “Paisa escúchalo bien”, de la barra brava embajadora “La blue rain”:

“Paisa escuchalo bien que cada vez falta menos,
En carretera nos vamos a ver para medirnos los huevos
Si tienes miedo no te preocupes
Vení con la tomba y con todos los fierros
Cantemos todos que esta vez no hay piedad para matar a un sureño”

El verdadero problema reside en que se olvidó que en el deporte siempre va a existir el término “rivalidad”. Es habitual en el fútbol, en el ajedrez, en el hockey; en fin, es común en cualquier deporte y en cualquier juego. Es entonces cuando el barrista borra de su mente el concepto de rivalidad para volverlo algo personal, haciendo que aquel que ose discrepar con él sea merecedor de la pena de muerte, tal como lo marcaron los incidentes del día 3 de agosto de 2021, en la batalla campal que se produjo en el Campin entre “La guardia” (barra brava de Santa fe) y “Los del sur” (barra brava de Nacional). Es oficial, el barrismo en Colombia alejó al buen hincha de sus filas, como lo dijo “Fifa”, presidente de la barra “Tienda leoparda” del Atlético Bucaramanga, tras los incidentes mencionados:

“Hace 20 años el tema de las barras era para la familia, de apoyar, pero ya ahora es vandalismo, violencia, donde al que tiene una camiseta diferente hay que atacarlo. Cuando yo viajo, a todo el mundo le tiran, sin importar la edad o la barra, me han dado puñaladas, y esto ya se tomó como disculpa, porque muchos toman el fútbol para hacer sus fechorías”

Y así, poco a poco se le da la espalda a las palabras de Maradona: “La pelota no se mancha”. Se volvió costumbre manchar la pelota, la camiseta, las gradas, el campo. El fútbol en Colombia es infectado por quienes lo usan como excusa para violentar dejando a la sombra al hincha fiel que siempre va a alentar. Y con ello, la camiseta deja de ser ese objeto que se usa cada 8 días y se porta con firmeza en las calles, convirtiéndose en una prenda del hogar que es un peligro ante las miradas ajenas. La danza del fútbol dejó de ser la primicia, el fanático hizo que el juego pasará a un segundo plano. El barrismo está en la mira de todos y nadie lo quiere volver a ver.




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS



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