Transición


Por: Tatiana Tolosa


Ríos desgarrados por el alma
resuenan en cada recuerdo
retumban con cada gota
que cae al suelo.

Las cicatrices de la piel
vuelven a abrirse
por ese recuerdo que se sembró
echó raíces y creció.

Ese desespero que no sabemos
cómo dormir, cómo callarlo…
es solo el reflejo de la soledad
alimentada con el suspiro.

Pero solo aquel que ha sufrido
sabe que eso no es un castigo
así se encuentre caído, golpeado
por decepciones y sueños desvanecidos
así se sienta perdido entre lo conocido.

El desconocido se vuelve amigo
el suspiro en aliento
lo destrozado en compuesto
lo imposible en posible
porque nada es tan simple ni tan complejo.

En ese momento
se vuelve a nacer, a creer y a vivir
porque lo agobiante es el ayer
el mañana, un tal vez
pero hoy es acción.

El paso para decidir convertir
esos ríos en mares del olvido.
Con solo una sonrisa, no desgarra el alma
la consuela, la compone,
la comprende en su dolor
abrazando el error del cual se aprendió.


 

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