Reseña: Suspiria (2018)


Por. William Javier Lara Arevalo


Bajo la dirección de Luca Guadagnino, el remake  está basado en la película del mismo nombre dirigida por Dario Argento en 1977 . En esta nueva versión vemos una puesta en escena más madura, moderna y gris, a diferencia de la película original. Guadagnino hace un uso importante del baile en el desarrollo de la trama, optando por el baile contemporáneo que le da a la cinta la facultad de mostrar escenas fantásticas, oscuras e inquietantes que otro estilo de baile no hubiera permitido.
La trama se desarrolla en Berlín Occidental de 1977, una ciudad dividida y envuelta en los conflictos políticos de la Guerra Fría. El Otoño alemán es usado en la película como recurso de contexto, los actos de terrorismo, protesta e insurgencia armada de este se usan como parte de la historia del personaje de Patricia, una chica —interpretada por Chloë Grace Moretz— perteneciente a una prestigiosa academia de baile. Su desaparición, su activismo político y asistencia a un psiquiatra dan inicio a la trama.

Susie, una chica proveniente de una comunidad menomita en Ohio, llega a Berlín para presentarse en la academia de baile Tranz. La protagonista es insólitamente aceptada, a pesar de la época en que se presentó y de no contar con entrenamiento profesional, pero por sus habilidades y rápida conexión con la instructora Blacn.

Los testimonios de Patricia describen un aquelarre organizado en dicha academia, donde se busca realizar un ritual en el que una bruja, llamada madre Markos, cambiará de cuerpo con una joven para seguir viviendo. Por sus habilidades, Patricia iba a ser el recipiente que tomaría madre Markos, pero su descubrimiento lo impidió, sin embargo la llegada de Susie, cambiará la situación.

Los bailes son usados como rituales, preparan y evalúan a sus internas, para el ritual final. Las coreografías en la película son muy buenas, la contorsión de los cuerpos refuerza la oscuridad de la trama; los movimientos de Susie, apasionados y casi instintivos, definen el carácter que juega en libido en el desarrollo de esta, su relación con las brujas y mayormente con la madre Suspiriorum —una de las tres madres que anteceden al cristianismo y devotas al uso de aquelarres y ritos—.
La banda sonora apoya el suspenso e inquietud. En los bailes otorga el ritmo a los movimientos. El uso de colores pálidos y opacos da un carácter invernal a la cinta y refuerzan el uso saturado del rojo en escenas de alta importancia. Los zoom, usados para dar amplitud al plano y mostrar el escenario, y los que acercan el rostro del personaje para dirigir la atención de este, son muy notorios y propios del director.

En las actuaciones tenemos grandes aportes de los protagonistas, pero quien se lleva los halagos es la actriz Tilda Swinton, quien interpreta a tres personajes: madre Markos, la instructora Blanc y al psicoterapeuta Josef Klemperer. Sus interpretaciones son excelentes, y da una gran muestra de su talento por lo distinto de los personajes entre sí. Tilda Swinton deja, de nuevo claro, que es una de las actrices más talentosas de nuestra época.  

Si se busca una película con una trama original, moderna, sin un terror barato y con gran desarrollo está Suspiria, que juega con un contexto político turbulento y la clandestinidad de un grupo de brujas que busca la trascendencia de su líder, pero que toma un giro imprevisto para ellas por la manifestación súbita y violenta de la madre Suspiriorum. Recomendadísima.

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