Por:  Tatiana Tolosa 


La belleza admirada hacia aquella mariposa, hizo a la araña dudar.  A ella todos le temían, la desprecian por su gran abdomen, ocho patas y pequeña cabeza.

 
Avergonzada quiso ser lo que no es. Dos patas fueron cortadas. Eso dificultó su caza. Días sin comer…

 
¡Oh araña! tus ojos te engañan. Te sientes frágil… pero,     ¡todos lo son! Suspendida en su puente de acero tejió dos alas. No voló… Cabeza y abdomen ahora sangran.

 
Llegó la plaga… En su hogar moscos y zancudos atrapados son; ahí entendió, no es mariposa, araña nació. Su último aliento ella exhaló.

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