Por una cana de Mosquera: Primera y Última


Angel David Lozada

19/10/2021


Por medio de distintas ilustraciones acompañadas con el hedor sutil de sus descripciones a un costado, con grandes muros de descripciones y vivencias a la perspectiva general tanto en las clases más favorecidas como de la amplia mayoría de residentes —quienes aún con la carencia del término ciudadano, fueron parte de un conglomerado social en la breve Colombia bolivariana y la Nueva Granada—, en esta exposición, ubicada en la sala temporal del Museo Nacional, a un ‘costadito’ de la entrada principal, encontrarás una antesala a la memoria de una nación sin escritura para el jornalero y una cartilla de voto para el varón que se sustentaba de sí mismo. Entre pinturas y proyecciones en paredes, descubrirás cómo era la Bogotá junto a varias regiones neogranadinas del siglo XIX: Primera y Última.

Dentro de esta exposición, entre el murmullo casual de los visitantes, algunos narrando datos interesantes o sencillos triviales para adornar con listones dorados el silencio de la contemplación entre sus compañeros, serás testigo de una presentación en orden cronológico de los símbolos patrios propios en las campañas libertadoras y, junto a esta proyección —acompañados con textos introductorios a dichos contextos—, viajarás en el tiempo entre las imágenes de los próceres militares que iniciaron su camino emancipatorio desde el Casanare, y luego te adentrarás a los pupilos de estos (testimoniales o por ideología), quienes marcaron con sus letras, en distintas constituciones o con la palabra de las armas, la turbulenta marea de conflictos del siglo XIX en la Nueva Granada.

En cierto punto, verás retratos que quizá para varios sean reconocidos tanto por haberlos consultado en internet para un trabajo académico, como en nuestras visitas anteriores al espacio con amigos, amigas… y nuestras parejas; estas son las exposiciones permanentes del Museo, los retratos de óleo, ahora en tonos sepia por artistas como Los Figueroa, los podremos ver con una imagen a grandes luces junto a las florituras militares de Bolívar y Santander. Sin embargo, habrá retratos que sin duda retumbarán la atención de las distintas miradas entre las paredes blancas, tales son las obras de Juan Cárdenas, quien para sorpresa de algunos, no fue un artista de época, para nada. Actualmente él es un artista del óleo y grafito quien retrata cada trazo con detalle magistral unas fisonomías mucho más realistas de los próceres; especialmente a Bolívar entre distintas edades.

Viajaremos entre descripciones sobre las obras en lienzo y nos adentraremos al mundo del grafito retratado por el mismo Cárdenas; pasamos de las figuras a las panorámicas de una ciudad estática en su tiempo, que bien puede ser vista con sus facetas arquitectónicas españolas y de uniformes patrios, a una cosmopolita constante entre ruanas y sombreros; trajes de paño y alpargatas; oligarcas, líderes militares y el pueblo, pincelados entre la mente interpretativa de Cárdenas junto con una obra suya a cuerpo entero del maestro José Maria Espinosa.

Pasaremos luego de la contemplación al simbolismo, entre escudos que nos podrán resultar familiares al ver en los libros del colegio o en las banderas actuales de cualquier municipio. Por ejemplo, los cuernos abundantes de la Gran Colombia retumbando en cada semblante provenientes de las magnas regiones en la República, y a su vez, podremos entender cierta imagen fantasiosa en los escudos cuando veremos dibujos sobre la forma de vida y trabajo en ciertas comunidades, pero junto a ello sus costumbres, sus rudimentarios métodos de artesanía, creación y transporte: a bueyes; canoas; o un ser humano de tez morena. Todo variará según el estatus en el que estés y así mismo, sí eres solo hombre, por supuesto, podrás saber cuánto colombiano serás.

Un repaso chocante se formulará al final con diferencias de acero escritas en las paredes junto a estas ilustraciones… y cierta fotografía que en su momento era poco vista entre los visitantes. Por favor, ¡jamás confundan el complemento de una exposición como un “adorno”! muchas miradas pasaron de largo sin fijarse en la trascendencia de más de siglo y medio de la ilustración mencionada con la clasificación y “sufragio” de 1821. No obstante, tendrás la oportunidad para ver ilustraciones de batallas organizadas en el altiplano nuevamente; e indagar en la comparación social del sombrero con la ruana y el cultivo de papa de la sabana bogotana.

La exposición aporta una visión mucho más focalizada de la historia de Colombia a través de diversas obras, tanto antiguas como modernas en distintos autores, sin embargo, posee varias que pese a que deben ser expuestas y reconocidas por su enorme valor histórico, estas pueden verse en cualquier día de la semana con las exposiciones permanentes. Se debió de enfocar en nuevas obras de la misma talla de Juan Cárdenas, cómo incluso se es visto dichas realidades de la Colombia del siglo XIX con las realidades actuales, e incluso el antes y después de la mismas locaciones retratadas donde la referencia era mucho más obvia como el río Vicachá (río San Francisco) al momento de la firma de la Constitución  del 91, y haberle ofrecido la oportunidad de autores más pequeños de exponer sus obras de instantes actuales.

Un contraste fotográfico de contemplar al sujeto elegante en la séptima junto a un habitante de calle haría eco en ciertas similitudes de la época, ¿no?

Sin embargo, será un instante eterno del que te recomiendo ver por largo rato mientras pasas por cada uno de los cuadros bordados en dorado o madera. Si no tienes idea de lo que sucede en cada obra, a tu lado podrás encontrar a un ayudante quien te iluminará de la misma manera que todas las luces cálidas encandilan la exposición que estará disponible hasta el 17 de octubre. ¡Pilas!, no solo es una exposición para ver pinturas y dibujos para contemplar y hasta ahí, por supuesto que no. Te recomiendo no solo ir a verla, sino de prestar mucha atención a todo lo que escuches, e imagina cómo todo esto cambió con una carta, la de 1991 y más allá… te ruego que imagines sobre todo las ilustraciones referentes a las clases sociales, podremos tener ahora la igualdad en derechos unos y unas con otros y otras, pero ¿seguimos siendo los mismos que cargan de espaldas al los que llevan traje de paño?

 

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