Por: William Javier Lara Arevalo


Días extraños, es una película gringa de ciencia ficción, estrenada en 1995. Fue dirigida por la guionista y productora Kathryn Bigelow y protagonizada por Ralph Fiennes. La cinta se desarrolla en los últimos días del año 1999 y la euforia colectiva que despierta el cambio de milenio.

Los Ángeles es una ciudad decadente, sucia y desordenada, inundaba por la desigualdad, la precariedad y el descontento general acompañado de su sintomática represión, pero también es una ciudad expectante por la llegada del nuevo milenio. Los distintos problemas sociales y económicos que sumen a la ciudad, son el combustible para la molestia colectiva, molestia que es dirigida y alimentada por el rapero Jerico 1, quien es asesinado en desconocidas circunstancias, acrecentando la rebelión civil.

Lenny Nero, es un policía retirado que ahora se dedica a traficar clips: una nueva tecnología que permite ver en primera persona distintos acontecimientos. Mediante el SQUID (Instrumento de Interferencia Quántum Superconductor), una persona es capaz de grabar desde su perspectiva cualquier situación que viva, para guardarlo en un disco que es capaz de compartir a otra persona la vista y sensaciones de dicha grabación. Lenny, el protagonista, no sólo comercia con estos clips, sino también los consume. Guarda en los pequeños discos recuerdos de una relación amorosa pasada, relación que no supera y lo ata a ese pasado feliz.

Una prostituta quien usaba el SQUID mientras iba en carro con el rapero Jerico 1, presencia el asesinato de este y sus 3 acompañantes. Ella intenta contactar con Lenny para contarle lo sucedido y entregarle la grabación que revelaría a los asesinos del rapero. Con este suceso, nuestro protagonista descubrirá graves secretos institucionales y el autor de clips snuff con escenas depravadas e incómodas. La travesía por revelar estos secretos, lo harán reencontrarse con su expareja y la conflictividad al afrontar sus sentimientos.

En la película son recurrentes las expectativas por parte de la población frente al nuevo milenio y lo que traerá consigo. Como en el film, las personas tendemos a cargar con expectativa en la entrada de un nuevo año, nuestras ambiciones, esperanzas y pretensiones se tornan plausibles con el venidero año, nos convencemos de esto para darnos la oportunidad de soñar y ser deliciosamente ilusos. También, la expectativa por el nuevo año, es la ruta de escape para distraernos de los malviajes por los que atravesamos en el calendario; los desatendemos por el deseo, para en una actividad masoquista, decepcionarnos por consecutivos 365 días más.  

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